El Castillo
El Castillo Los tres estaban sentados juntos ante una mesita en la taberna de la posada, bebĂan cerveza y guardaban silencio. K en el centro, a derecha e izquierda sus ayudantes. HabĂa otra mesa ocupada por campesinos, como en la noche anterior.
âResulta difĂcil con vosotros âdijo K, y comparĂł sus rostros como habĂa hecho frecuentemente con anterioridadâ, ÂżcĂłmo os voy a distinguir? SĂłlo os diferenciĂĄis en los nombres, en lo demĂĄs sois idĂ©nticos como⊠âse interrumpiĂł y continuĂł maquinalmenteâ, como serpientes.
Ellos se rieron.
âSe nos diferencia bien âdijeron como justificaciĂłn.
âLo creo âdijo Kâ; yo mismo he sido testigo de ello, pero yo sĂłlo veo con mis ojos y con ellos no puedo distinguiros. Por eso os tratarĂ© como a un solo hombre y os llamarĂ© a los dos Artur, asĂ se llama uno de vosotros ÂżquizĂĄ tĂș? âpreguntĂł K a uno de ellos.
âNo âdijo Ă©steâ, yo me llamo JeremĂas.
