El Castillo

El Castillo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Basta, basta —dijo Frieda, y tiró violentamente de su brazo—. Tiene fiebre y no sabe lo que dice. K, no vengas, te lo pido. Es nuestra habitación, de Jeremías y mía, te prohíbo que entres. Me persigues, ay, K, ¿por qué me persigues? Jamás, jamás regresaré contigo, me dan escalofríos cuando pienso en esa posibilidad. Ve con tus mujercitas, se sientan junto a la calefacción con sólo la camisa, a tu lado, como me han contado, y cuando alguien viene a buscarte, le echan de allí. Allí estarás como en casa, si tanto te atrae. Siempre he intentado apartarte de allí, con poco éxito, pero al menos lo he intentado, pero ya es demasiado tarde, eres libre, ante ti se abre una vida feliz, a causa de la primera quizá tengas que luchar un poco con los sirvientes, pero en lo que respecta a la segunda, no hay nadie en el cielo ni en la tierra que pueda disputártela. La unión ha sido bendecida de antemano. No digas nada en contra, lo puedes refutar todo, pero al final no has refutado nada. Date cuenta, Jeremías, ¡lo ha refutado todo!

Se entendieron con gestos de la cabeza y sonrisas.

—Pero —continuó Frieda—, aceptando que lo hubieses refutado todo, ¿qué habrías logrado que me importase a mí? Lo que allí suceda es asunto vuestro, tuyo y de ellas, no mío. Lo mío es cuidar de Jeremías hasta que vuelva a estar sano como estaba antes, antes de que K le atormentase por mi culpa.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker