Antropologia Collins
Antropologia Collins La sentencia es lo suficientemente significativa en sus términos como para que la pasemos por alto: «desde el día mismo…» (un momento cronológico desde la perspectiva individual del hablante concreto que se inserta en el lenguaje, pero al mismo tiempo, desde el punto de vista de la ciencia del conocimiento del mundo, un momento anterior al tiempo —un momento tan antiguo como el tiempo—, pues el egoísmo se predica del hombre como especie) en que, porque hay un yo pienso, hay también propiamente experiencia, desde ese mismo instante tenemos que pensar necesariamente un vínculo «afectivo» del yo a uno mismo o a sí mismo, que se impone de suyo y comparece allí donde puede. Desde ese momento inaugural con respecto a la posibilidad de la experiencia que es la incidencia del yo en el lenguaje, el yo se pliega sobre su propia presencia en función de un vínculo original consigo mismo y el egoísmo progresa con pasos incontenibles.
Interesa reparar además en un corolario a la tesis del egoísmo: progresa de modo incontenible, pero no necesariamente manifiesto: «si no de modo manifiesto (pues aquí encuentra resistencia en el egoísmo de otros), sí de modo oculto y bajo una aparente renuncia de sí y pretendida humildad, para procurarse un valor ventajoso tanto más seguro en el juicio de los otros» (§ 2).