Antropologia Collins
Antropologia Collins Las niñeras provocan que los infantes se asusten de coger con las manos muchas cosas. Por ejemplo: si al ver un gusano hacen una mueca de temor, entonces es seguro que los niños dejarán a los gusanos en paz. Muchos de los que censuran los vicios no siempre sienten en su interior repugnancia por ellos, sino que lo hacen porque han escuchado a otros hablar con desprecio; de este modo, hablan del vicio en ese tono y han adquirido una repugnancia por simpatía, debido a los gestos y palabras de otros, pero sin sentir repugnancia interior.
El sexo masculino tiene cualidades diferentes de las del femenino. La mujer estima en mucho las cosas elevadas, pero no por su majestad, sino porque hay otros que las estiman en mucho. Preguntan siempre por el juicio de otros, no por la cosa misma. Le conceden valor a algo no porque tengan conocimiento de ello, sino que hablan imitando las palabras de otros; y a menudo experimentan determinados sentimientos con ocasión de unas palabras dependiendo de lo que hayan experimentado otros. No hay que exigirles cosas que van más allá de la constitución de su naturaleza: tienen en alta estima la generosidad, sin ser ellas mismas generosas; no hay que esperar que sean desprendidas, puesto que no han adquirido ninguna facultad; de manera que la naturaleza les ha atribuido una cierta cicatería para ponerle límite a la a menudo desenfrenada prodigalidad del hombre.