Antropologia Collins
Antropologia Collins Las cosas mundanas no tienen casi ningún valor, salvo el que nosotros les demos. La Providencia no nos ha otorgado la facultad de modular las cosas a nuestro gusto, pero sí la de darles el valor que queramos. Un rico comerciante que se viese reducido a peón haría muy bien si supiese y tratase de resignarse a su condición. En realidad solo depende de cómo lo mire: puede representarse que el ir a pie tiene muchas ventajas si se lo compara con ser conducido en coche de un lado a otro, es más cómodo y al mismo tiempo tendrá buena movilidad. Ahora bien, será desgraciado si le reprocha al género humano la pérdida de su honor, de su prestigio… El que no le atribuye gran valor a ninguna cosa estará por encima de todas ellas y será dueño de sí mismo.
En primer lugar y ante todo tenemos que distinguir la sensación del fenómeno.