Crítica de la Razón Práctica

Crítica de la Razón Práctica

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La determinación de la causalidad ejercida por cualesquiera entes dentro del mundo sensible en cuanto tal nunca podía ser incondicionada y, sin embargo, para toda serie de condiciones tiene que darse necesariamente algo incondicionado, o sea, una causalidad que también se determine íntegramente por sí misma. I De ahí que la idea de «libertad» entendida[A 84] como capacidad para una espontaneidad absoluta no supusiera una exigencia, sino que, por cuanto concierne a su posibilidad, constituía más bien un principio analítico de la razón pura especulativa. Mas, como sin duda es imposible proporcionar algún ejemplo conforme a ella en cualquier experiencia, porque bajo las causas de las cosas en cuanto fenómenos no puede ser hallada una determinación causal que fuese absolutamente incondicionada, sólo podíamos defender el pensamiento de una causa que actúa libremente, si aplicamos esa noción a un ser ubicado dentro del mundo sensible en tanto que, por otra parte, dicho ente sea considerado también como noúmeno, al mostrar que no resulta contradictorio examinar todas sus acciones como físicamente condicionadas en cuanto fenómenos y considerar pese a ello, al mismo tiempo, su causalidad como físicamente incondicionada en tanto que quien actúa es un ser provisto de entendimiento, convirtiendo así al concepto de libertad en un principio regulativo para la razón. Merced a ello sigo sin conocer lo que sea el objeto al cual se atribuye dicha causalidad, pero sí hago desaparecer el obstáculo que me permite, por una parte, hacer justicia a la explicación de cuanto sucede en el mundo, y por lo tanto también de las acciones<Ak. V, 49> debidas a seres \ racionales, con arreglo a ese mecanismo de la necesidad natural consistente en remontarse indefinidamente desde lo condicionado hasta la condición, si bien de otro lado franquea a la razón es[A 85]peculativa I el sitio que dejaba vacante (o sea, lo inteligible) para transferir allí lo incondicionado. Sin embargo, no me era posible comprender ese pensamiento, es decir, no podía transformarlo en conocimiento de un ser que actúa así, ni tan siquiera de su posibilidad. Ese sitio vacante lo viene a ocupar ahora la razón pura práctica mediante una determinada ley de la causalidad (a través de la libertad), es decir, la ley moral.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker