Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica Para descubrir esa condición que nos permitiese aplicar a los noúmenos el mencionado concepto, echaremos una mirada retrospectiva al porqué no quedamos satisfechos con su aplicación a objetos empíricos y queríamos utilizarlo también a partir de cosas en sí mismas. Pues así se comprueba en seguida que no es un propósito teórico, sino uno práctico, lo que<Ak. V, 55> convierte a tal aplicación en una necesidad nuestra. \[A 96] En el plano especulativo, incluso si llegásemos I a conseguirlo, no obtendríamos una verdadera ganancia dentro del conocimiento natural con respecto a los objetos que pudieran sernos dados de algún modo, sino que a lo sumo daríamos un gran paso desde lo sensiblemente condicionado (en donde atenerse a recorrer cuidadosamente la cadena causal ya nos proporciona bastante quehacer) hacia lo suprasensible, para consumar y limitar nuestro conocimiento desde la vertiente de los fundamentos, aun cuando siempre restaría sin colmar un infinito abismo entre aquellos límites y lo que conocemos, con lo cual habríamos atendido más bien a una vana curiosidad antes que a una profunda avidez de saber.