Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica Hay un viejo adagio escolástico que dice así: nihil appetimus, nisi sub ratione boni; nihil aversamur, nisi subratione mali[127]. Este adagio suele tener con fre cuencia un uso correcto, pero muy a menudo también perjudicial para la filosofía, porque debido a algunas restricciones lingüísticas I las expresiones de[A 104]«bonum» y «malum» entrañan una ambigüedad que las hace susceptibles de un doble sentido, e introducen inevitablemente cierta confusión en las leyes prácticas. Al utilizar dichas expresiones la filosofía advierte muy bien esa diversidad conceptual implícita en una misma palabra, mas no sabe encontrar ningún termino especial para ello, con lo cual se ve obligada a establecer sutiles distinciones sobre las que luego no cabe ponerse de acuerdo, habida cuenta de que la diferencia en cuestión no puede quedar inmediatamente designada por una expresión adecuada[128].
El idioma alemán tiene la fortuna de albergar expresiones que no dejan pasar por alto esa diversidad.