Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica [A 142] Hay algo peculiar en el aprecio ilimitado de la I ley moral, pura y despojada de cualquier provecho, tal<Ak. V, 80> como es \ presentada para su cumplimiento por esa razón práctica cuya voz hace temblar incluso al criminal más audaz obligándole a esconderse ante su mirada, hay algo peculiar —decía— por lo cual no cabe asombrarse de que la razón especulativa encuentre insondable aquel influjo de una idea simplemente intelectual sobre el sentimiento, y haya de contentarse con poder captar a priori que tal sentimiento se halla indisociablemente asociado con la representación de la ley moral en todo ente racional finito. Si este sentimiento del respeto fuera patológico y supusiera por lo tanto un sentimiento del placer fundado sobre el sentido interno, resultaría inútil intentar descubrir una vinculación de dicho sentimiento con alguna idea a priori. Mas es un sentimiento que se dirige tan sólo a lo práctico y no se adhiere a la representación de una ley sino exclusivamente según su forma, no por causa de algún objeto suyo, con lo cual no puede adscribirse al deleite ni al dolor, aun cuando produzca un interés en el cumplimiento de dicha ley al que llamamos interés moral, tal como la aptitud de adoptar semejante interés en esa ley (o sea, el respeto hacia la ley moral misma) constituye propiamente el sentimiento moral.