CrÃtica de la Razón Práctica
CrÃtica de la Razón Práctica Tal es la enorme importancia de aquella separa<Ak. V, 103>ción, que llevó a cabo la crÃtica de la razón \ pura especulativa, entre el tiempo (vale decir asimismo del espacio) y la existencia de la cosa en sà misma.
Se dirá que la solución aquà propuesta para esta dificultad es demasiado difÃcil a su vez y resulta poco susceptible de ser expuesta con claridad. Mas ¿acaso cualquier otra de las que se han intentado o quepa intentar es más sencilla y comprensible? Más bien cabrÃa decir que los maestros dogmáticos de la metafÃsica han hecho gala de una picardÃa mayor que su sinceridad, apartando la vista cuanto era posible de esta complicada cuestión con la esperanza de que, si ellos no hablaban del asunto, sencillamente tampoco pensarÃa nadie en él. La forma como se debe ayudar a una ciencia tiene que consistir en descubrir todas las dificultades e incluso rebuscar I aquellas que todavÃa[A 185] se hallen secretamente en su camino; pues cada una de tales dificultades invoca un remedio que no puede ser encontrado sin procurar a la ciencia un crecimiento, ya sea en extensión o en intensión, con lo que los propios obstáculos se tornan medios para propiciar la solidez de dicha ciencia. Por contra, si las dificultades se ocultan deliberadamente o son tonificadas mediantes simples paliativos, sobrevienen tarde o temprano males irremediables que hunden a la ciencia en las profundidades del escepticismo.