CrÃtica de la Razón Práctica
CrÃtica de la Razón Práctica En nuestra época se hace más necesario que nunca llamar la atención sobre este método, al esperarse enderezar mejor el ánimo con sentimientos lánguidos y tiernos, o con pretensiones tan ambiciosas como engreÃdas, todo lo cual marchita el corazón más que fortalecerlo, antes que enderezarlo con la representación sobria y severa del deber, mucho más adecuada a la imperfección humana y al progreso en el bien.
Erigir como modelos ante los niños acciones nobles, generosas y meritorias con la idea de que se vean seducidos por ellas merced al entusiasmo es del todo contraproducente. Pues, al estar todavÃa muy lejos de observar el deber más común e incluso de juzgarlo correctamente, significa tanto como hacerlos proclives a la extravagancia antes de tiempo. Mas también entre los seres humanos más experimentados e instruidos este figurado móvil, si bien no tiene un efecto perjudicial, al menos tampoco tiene sobre el corazón ese genuino efecto moral que se querÃa conseguir con ello.