Crítica de la Razón Práctica

Crítica de la Razón Práctica

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Todos los sentimientos, y especialmente aquellos que deben producir tan inusual empeño, tienen que surtir su efecto en el apogeo de su ímpetu y antes de que pierdan tal efervescencia, pues de lo contrario son inoperantes, ya que I el corazón retorna a su diná[A 281]mica de vida moderada y natural, recayendo pronto en la languidez que le era propia anteriormente; porque ciertamente se trajo algo que le excitara, mas nada que le fortaleciese. Los principios han de quedar establecidos sobre conceptos, pues sobre cualquier otra base sólo se verifican arrebatos que no pueden procurar ningún valor moral a la persona, ni tampoco le granjean esa confianza en sí mismo sin la cual no hay lugar para cobrar consciencia de su intención moral y de un carácter asimismo moral, sumo bien en el ser humano. Estos conceptos, al deber tornarse subjetivamente prácticos, no tienen que detenerse ante las leyes objetivas de la moralidad para admirarlas y estimarlas en relación con la humanidad, sino que han de considerar su representación en relación con el ser humano y su individuo; pues esa ley<Ak. V, 158> aparece bajo una configuración \ sumamente digna de respeto, mas no tan grata como si perteneciese a ese elemento al cual se halla acostumbrado de modo natural, obligándole por el contrario a dejar dicho elemento, a menudo no sin mediar una gran abnegación, para trasladarse a uno más elevado donde sólo puede mantenerse con un ímprobo esfuerzo y con la constante inquietud del retroceso. En una palabra, la ley moral reclama verse cumplida por deber y no por una predilección que no puede ni debe presuponerse. I


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker