Fundamentación de la metafísica de las costumbres
Fundamentación de la metafísica de las costumbres el solo impulso del apetito es esclavitud, y la obediencia a la ley que uno se ha prescrito a sí mismo es libertad,
pues al convenir con sus semejantes el acatamiento a la voluntad general, el hombre resulta ser legislador de sí mismo. A la luz de esas palabras bien cabe pensar que no sólo la afición a una ética de la libertad, sino su idea clave de la misma, la idea de autolegislación o autonomía de una voluntad libre, la debe Kant en no escasa medida al impacto de Rousseau.
Ello nos invita a llamar «rousseauniana» a la revolución ética de Kant, siempre que no perdamos de vista que ésta se inscribe en el marco global de una revolución más amplia, que es el sistema entero de su filosofía crítica o trascendental.