Fundamentación de la metafísica de las costumbres
Fundamentación de la metafísica de las costumbres Para corroborar que nuestra experiencia moral confirma el hecho de nuestra libertad, Kant nos invita a reflexionar en la Crítica de la razón práctica sobre dos sencillos supuestos de conducta. El primero ilustra sin más, directamente, la posibilidad que tiene nuestra voluntad de vencer nuestra inclinación:
Suponed que alguien pretenda excusar su inclinación al placer, diciendo que ella es para él totalmente irresistible, cuando se le presentan el objeto amado y la ocasión; pues bien, si una horca está levantada delante de la casa, donde se le presenta aquella ocasión, para colgarle en seguida después de gozado el placer, ¿no resistirá entonces a su inclinación? No hay que buscar mucho lo que contestaría.
El segundo supuesto, más matizado que el anterior, pone aún más lúcidamente al descubierto, en el contexto situacional de un hombre sobre el que se ciernen graves amenazas, que el hecho de la razón, vale decir, la conciencia de la ley moral y su imperativo, es un dato incontestablemente revelador de nuestra libertad: