Fundamentación de la metafÃsica de las costumbres
Fundamentación de la metafÃsica de las costumbres Aunque hemos extraÃdo el principio supremo de la moralidad de los juicios morales ordinarios, eso no significa que hayamos llegado a él generalizando ejemplos de acciones moralmente buenas brindadas por la experiencia. Tal método empÃrico serÃa caracterÃstico de una filosofÃa «popular», que depende de ilustraciones y ejemplos. En realidad, nunca podemos estar seguros de que existan ejemplos de acciones «debidas» (acciones cuyo motivo determinante es el deber). Lo que se discute aquà no es lo que los hombre hacen de hecho, sino lo que deberÃan hacer.
Incluso aunque tuviésemos experiencia de acciones debidas, eso no bastarÃa para nuestros propósitos. Lo que tenemos que mostrar es la existencia de una ley moral válida para todos los seres racionales como tales y para todos los hombres en virtud de su racionalidad —una ley a la que los seres racionales como tales tendrÃan que obedecer incluso aunque se sintieran tentados a no hacerlo—. Y esto no podrÃa ser nunca establecido por ninguna experiencia de comportamiento real humano.
Por otra parte, los ejemplos de acciones moralmente buenas no pueden ser nunca un sustituto de los principios morales, ni podrÃan suministrar tampoco un fundamento sobre el cual pudieran basarse los principios morales. Sólo cuando poseemos ya principios morales es cuando podemos juzgar si una acción es o no ejemplo de bondad moral.