Fundamentación de la metafísica de las costumbres
Fundamentación de la metafísica de las costumbres Debemos distinguir entre los miembros de este reino (todos ellos agentes racionales finitos) y su cabeza suprema (un agente racional infinito). Como miembros legisladores de tal reino, los agentes racionales poseen lo que se denomina «dignidad» —esto es, un intrínseco, incondicionado e incomparable caudal de valor o de excelencia—.
[Págs. 124-126: La dignidad de la virtud]
Una cosa tiene un precio si es posible encontrar un sustituto o equivalente de ella. Tiene dignidad o excelencia si no admite ningún equivalente.
Sólo la moralidad o virtud tienen dignidad —y la humanidad en la medida en que sea capaz de moralidad—. En este sentido, no puede ser comparada con las cosas que tienen valor económico (un precio de mercado), o ni siquiera con las cosas que tienen valor estético (un precio del gusto). El valor incomparable de un hombre bueno le viene de su condición de ser un miembro legislador del Reino de los Fines.
[Págs. 126-127: Revisión de las fórmulas]