Fundamentación de la metafísica de las costumbres
Fundamentación de la metafísica de las costumbres Todas las filosofías que pretenden explicar la obligación moral por cualquier tipo de interés, tornan inconcebible el imperativo categórico y niegan con eso la moralidad. Puede decirse que todas ellas proponen la doctrina de la heteronomía —es decir, describen a la voluntad como ligada sólo por una ley cuyo origen está en algún objeto o fin que es distinto de la voluntad misma—. Las teorías de este tipo sólo son capaces de producir imperativos hipotéticos, y por tanto no morales.
[Págs. 123-124: La Fórmula del Reino de los Fines]
Actúa por tanto como si mediante tus máximas fueras un miembro legislador del reino de los fines.
Esta formulación se sigue directamente de la Fórmula de la Autonomía. Así, en tanto que agentes racionales que están sujetos sin excepción a la leyes universales que ellos mismos se dictan, estos agentes constituyen un reino, es decir un Estado o Comunidad. Puesto que estas leyes obligan a los legislados a tratarse mutuamente como fines en sí mismos, el reino así constituido es un reino de Fines. Y estos fines incluyen como fines en sí mismos no solamente a las personas, sino también a los fines personales que cada una de ellas pueda fijarse de acuerdo con la ley universal. El concepto de Reino de los Fines se conecta con la Idea de un mundo inteligible en el capítulo final.