Fundamentación de la metafísica de las costumbres
Fundamentación de la metafísica de las costumbres Todas estas doctrinas suponen que la ley moral tiene que ser derivada, no de la voluntad misma, sino de algún objeto de la voluntad. Al ser heterónomas, no pueden ofrecernos ningún imperativo moral o categórico y han de considerar que la acción moralmente buena es buena no en sí misma, sino meramente como medio para llegar a un resultado anticipado. Con eso destruyen todo interés inmediato en la acción moral, y colocan al hombre bajo una ley de la naturaleza más que bajo una ley de la libertad.
[Págs. 137-138: La posición del argumento]
Todo lo que Kant pretende haber conseguido es mostrar mediante una argumentación analítica que el principio de autonomía es la condición necesaria de todos nuestros juicios morales. Si existe una cosa tal como la moralidad, y si nuestros juicios morales no son meramente quiméricos, entonces el principio de autonomía debe ser aceptado. Muchos pensadores podrían tomar todo esto como una prueba suficiente de este principio, pero Kant no considera que su argumento sea una prueba. Él no ha establecido ni siquiera la verdad del principio de autonomía, y mucho menos pretende haberlo probado.