Fundamentación de la metafísica de las costumbres
Fundamentación de la metafísica de las costumbres Esto significa que la razón pura, mediante su Idea de la ley moral, debe ser la causa de un sentimiento moral que puede ser considerado como el motivo sensible de la acción moral. Estamos aquí ante un tipo especial de causalidad —la causalidad de una mera Idea— y es siempre imposible conocer a priori qué causa va a producir tal efecto. Para determinar la causa de un efecto dado tenemos que recurrir a la experiencia; pero la experiencia puede descubrir la relación de causa y efecto solamente entre dos objetos de experiencia; y en nuestro caso la causa no es un objeto de experiencia, sino, por el contrario, una mera Idea que no puede tener ningún objeto en la experiencia. De aquí que sea imposible explicar el interés moral, es decir, explicar por qué deberíamos interesarnos por la universalidad de nuestras máximas como ley. Cabe añadir que esta doctrina no parece ser auto-consistente, y en la Crítica de la razón práctica se adopta otra perspectiva diferente.
El punto realmente importante es que la ley moral no es válida por el mero hecho de que nos interesa. Por el contrario, nos interesa porque reconocemos que es válida.
Kant termina diciendo que la ley moral es válida porque brota de nuestra propia voluntad como inteligencia y por tanto de nuestro propio yo; «pero lo que pertenece a la mera apariencia es necesariamente subordinado por la razón al carácter de la cosa en sí misma».