Fundamentación de la metafísica de las costumbres
Fundamentación de la metafísica de las costumbres La tarea de establecer deductivamente la conexión sintética entre voluntad y moralidad por medio del concepto de libertad, tal y como se desarrolla en las primeras páginas del capítulo tercero de la Fundamentación, parecería haber llegado a su fin. Sin embargo queda ensombrecida, a juicio de Kant, por una amenazadora nube que se cierne sobre la premisa mayor del silogismo arriba expuesto (la que conecta libertad y moralidad). La razón de esa amenaza estriba en lo que algún comentarista actual denomina la «tesis de la reciprocidad», constatada por el propio Kant al percatarse de que libertad y moralidad «son ambas autonomía» y constituyen conceptos permutables, de manera que «uno de ellos no puede usarse […] para explicar el otro y establecer su fundamento, sino a lo sumo para reducir a un concepto único, en sentido lógico, representaciones al parecer diferentes del mismo objeto.» Aparentemente, reconoce el autor de las Críticas, podríamos haber incurrido en una suerte de «círculo vicioso»:[55]