Deseo bajo el Sol
Deseo bajo el Sol El extraño no apartó la mirada de Lilah. Sus ojos verdes eran como un bosque oscuro, lleno de secretos. —Miss Remy, ¿necesita un escolta para volver al interior? Este caballero parece poco dispuesto a aceptar un no por respuesta.
Lilah deberÃa haberse sentido insultada por la intromisión, pero en cambio sintió algo más visceral. Era como si, con unas pocas palabras, este hombre desconocido hubiera abierto una ventana en su jaula cuidadosamente construida.
Antes de que pudiera responder, Michael se giró hacia el intruso. —¡Exijo saber quién es usted!
—Jocelyn San Pietro. Pero mis amigos me llaman Joss. —El extraño hizo una reverencia irónica y, al incorporarse, sus ojos brillaron de manera traviesa.
El mundo de Lilah se tambaleó. HabÃa algo en él, en su postura, en la manera en que ignoraba por completo las normas sociales que tanto esfuerzo le habÃa costado aprender. Y, por primera vez en años, sintió curiosidad.
