El Libro de la selva
El Libro de la selva —¡Bien! —dijo Mowgli—. Ya veo que no sois más que perros. Os dejo para irme con mi gente, si es que se puede llamar asÃ. La selva me rechaza y yo debo olvidarme de mis compañeros. Pero yo tendré más compasión de vosotros que la que vosotros habéis tenido conmigo. Y porque lo he sido todo menos vuestro hermano de sangre, os doy mi palabra de que cuando sea un hombre no os traicionaré, como vosotros me habéis traicionado a mÃ. —Dio una patada a las brasas y las chispas se esparcieron—. No habrá guerra entre los miembros de la manada por mi causa; ahora bien, tengo una deuda que pagar antes de irme.
Dio una zancada hacia donde Shere Khan estaba sentado y lo cogió por los pelos de su barba. Bagheera lo siguió por si la necesitaba.