El Libro de la selva
El Libro de la selva —¡Buah! —dijo Toomai el pequeño—. Eres un elefante muy grande. Cuando seas viejo, Kala Nag, vendrá un rico rajah16 y te comprará al Gobierno por tu tamaño y tu buena educación, y entonces habrá terminado para ti el trabajo; todo lo que tendrás que hacer es llevar pendientes de oro en tus orejas, un houdah17 de oro en tu espalda y una tela roja bordada de oro cubriéndote los lados, y caminarás a la cabeza de los desfiles del rey. Yo me sentaré en tu cuello y unos hombres irán delante de nosotros gritando: «¡Abran paso al elefante del rey!». Eso será muy bonito, Kala Nag, pero no tanto como la caza en la jungla.
—¡Hum! Me estoy haciendo viejo —dijo Toomai el mayor— y ya no me gustan los elefantes salvajes ni esto de ir montaña arriba y montaña abajo cazando para el Gobierno.