Historias de lo oculto
Historias de lo oculto —Bueno, madre, mira, hasta que pueda tener un caballo de verdad, quiero tener cerca alguna clase de animal —habÃa sido su singular respuesta.
—¿Es que te hace compañÃa? —se rió ella.
—¡Oh, sÃ! Es muy bueno, siempre me hace compañÃa cuando estoy ahà —dijo Paul.
Asà que el caballo, que ya no tenÃa muy buen aspecto, se erguÃa, en su cabriola interrumpida, en el dormitorio del niño.
El Derby se acercaba, y el niño se puso cada vez más tenso. Apenas oÃa lo que le decÃan, estaba muy débil, y sus ojos eran realmente misteriosos. Su madre tenÃa súbitos arrebatos de desasosiego respecto a él. Algunas veces, durante media hora, sentÃa por él una ansiedad súbita que era casi angustia. Deseaba abalanzarse de inmediato hacia donde él estuviera para comprobar que estaba sano y salvo.
Dos noches antes del Derby, la madre asistÃa a una gran fiesta en la ciudad cuando uno de sus arrebatos de ansiedad por su chico, su primogénito, le oprimió el corazón hasta casi impedirle hablar. Combatió esa sensación con todas sus fuerzas, ya que creÃa en el sentido común. Pero era demasiado fuerte. Tuvo que abandonar el baile y bajar las escaleras para telefonear. La gobernanta se sintió terriblemente sorprendida y sobresaltada cuando la hicieron levantarse en plena noche.