Historias de lo oculto
Historias de lo oculto —Adiós —me dijo ella—. ¡Por fin fue perfecto!
Estaba tan hermosa, cuando la dejé, que era como si de nuevo estuviera ahà el fantasma y yo estuviera muy hondo en las profundidades de la conciencia.
El otoño siguiente, encontrándome una vez más lejos del paÃs, recibà una carta de lord Lathkill. EscribÃa muy raras veces.
«Carlotta tiene un hijo —decÃa—, y yo un heredero. Tiene el pelo rubio, como un azafrán pequeñito, y uno de los jóvenes ciruelos del huerto ha florecido completamente fuera de tiempo. Para mà es la carne y la sangre mismas de nuestro fantasma. Ni siquiera mi madre mira ya por encima del muro, hacia el otro lado. Ahora, para ella, todo está en este lado.
»AsÃ, pues, nuestra familia se niega a extinguirse, por la gracia de nuestro fantasma. Le hemos puesto Gabriel.
«También Dorothy Hale se ha convertido en madre, tres dÃas antes que Carlotta. Tiene por hija una corderilla negra llamada Gabrielle. Reconozco al padre de esa cosilla por el balido. El nuestro tiene los ojos azules, y la peligrosa quietud de un púgil. No tengo miedo por él a nuestra mala suerte familiar: es fruto del fantasma y presto de puños.