Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes Un silbido estridente… Ganimard tropezó con el maitre d’hotel, colocado, de pronto, en medio de la puerta y que lo rechazaba con indignación, como hubiera hecho con un intruso cuyo andrajoso traje hubiese deshonrado el lujo del restaurante. Ganimard titubeó. En el mismo instante, el señor de la levita salÃa. Tomó partido por el inspector, y el maitre y él discutieron violentamente sin dejar dar un paso a Ganimard: uno sujetándolo; otro, rechazándolo, y de tal manera que a pesar de todos sus esfuerzos, el desgraciado inspector fue expulsado hasta los bajos de la escalinata.
Inmediatamente se formó un grupo. Dos agentes de PolicÃa, atraÃdos por el ruido, trataron de atravesar la masa de gente; pero una incomprensible resistencia los inmovilizaba, sin que lograsen desprenderse de los hombros que los presionaban ni de las espaldas que ponÃan barreras a su avance…
¡Y de repente, como por encantamiento, el paso quedó libre!… El maitre d’hotel, dándose cuenta de su error, se deshizo en excusas; el señor de la levita renunció a defender al inspector; el gentÃo se dispersó; los policÃas pasaron; Ganimard se lanzó a la mesa de los seis personajes… ¡No habÃa más que cinco! Miró a su alrededor… Ninguna otra salida más que la puerta.