Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —SÃ.
—Si usted lo tiene como antes de acostarme… En fin, vayamos a la ComisarÃa.
Fueron a la calle Mesnil y de allà al domicilio del comisario, señor Decointre. Luego, acompañados de media docena de hombres, se dirigieron a la calle Chalgrin.
—¿Alguna novedad? —preguntó Sholmes a los dos policÃas de guardia.
—Ninguna.
La aurora empezaba a blanquear el cielo cuando, tomadas las disposiciones pertinentes, el comisario llamó a la puerta y se dirigió a la porterÃa. Atemorizada por aquella invasión, la portera, temblando, respondió que el piso bajo no tenÃa inquilinos.
—¿Cómo? ¿No hay inquilinos?
—Pues no; pertenece a los del primero, los señores Leroux… Tienen amueblado el piso bajo para sus parientes de provincias.
—¿Un señor y una señora?
—SÃ.
—¿Que llegaron anoche con ellos?
—Quizá… Yo dormÃa, sin embargo, no creo… La llave está aquÃ… No la han pedido…