Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —Encontrar el brillante azul.
—¡El brillante azul!
—SÃ, porque el que fue hallado en la pasta dentÃfrica del cónsul Bleichen no era el verdadero.
—En efecto, el verdadero fue expedido por la Dama Rubia. Mandé hacer una copia exacta, y como entonces yo tenÃa ciertos proyectos acerca de las otras alhajas de la condesa, y el cónsul era ya sospechoso, la susodicha Dama Rubia, para no verse complicada a su vez, metió el brillante falso entre los utensilios del cónsul.
—Mientras que usted se guardaba el verdadero.
—Exactamente.
—Necesito ese brillante.
—Imposible. Lo siento de veras.
—Se lo he prometido a la condesa de Crozon. Y lo tendré.
—¿Cómo va a tenerlo usted, si está en mi poder?
—Lo tendré precisamente porque está en su poder.
—Se lo entregaré, ¿verdad?
—SÃ.
—¿Voluntariamente?
—Se lo compro.
Lupin tuvo un acceso de risa.
—Es usted muy inglés. Trata usted este asunto como un negocio.