Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes
Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes —Se le cayó de su monedero.
—¿Cuándo?
—El domingo, durante la misa, cuando sacaba una moneda para el cepillo.
—¡Estupendo! Y ahora voy a darte un consejo para que no te regañen. No le digas a la señorita que me has visto.
Sholmes buscó al señor d’Imblevalle y le interrogó sin rodeos sobre la señorita.
El barón tuvo un sobresalto:
—¡Alice Demun! ¿No pensará usted…? ¡Es imposible!
—¿Cuánto tiempo hace que está a su servicio?
—Solamente un año, pero no conozco a nadie más tranquila ni en quien yo tenga más confianza.
—¿Cómo es que no la he visto aún?
—Ha estado ausente dos dÃas.
—¿Y actualmente?
—Desde su regreso, ha querido instalarse a la cabecera de la cama de su amigo. Posee todas las buenas cualidades de la enfermera…, dulce…, persuasiva… El señor Wilson parece encantado con ella.
—¡Ah! —exclamó Sholmes, que no se habÃa vuelto a preocupar de la salud de su compañero.
Reflexionó, y se informó:
—¿Salió ella el domingo por la mañana?
—¿Al dÃa siguiente del robo?