Los tres crimenes de Arsene Lupin
Los tres crimenes de Arsene Lupin Durante toda la tarde y toda la noche, el vehÃculo rodó sin que surgiera ningún incidente. Por dos veces cargaron gasolina en dos pequeñas ciudades dormidas.
Alternativamente, los alemanes vigilaban a su prisionero, el cual solamente abrió los ojos al amanecer…
Se detuvieron para desayunar en un albergue situado sobre una colina, cerca de la cual habÃa un poste indicador. Lupin comprobó que se hallaban a media distancia de Metz y de Luxemburgo. Allà tomaron una carretera que doblaba hacia el Nordeste, por el lado de Treves.
Lupin le dijo a su compañero de viaje:
–¿Es, en efecto, al conde Waldemar a quien tengo el honor de hablarle…, al confidente del emperador…, al que registró la casa de Hermann Tercero en Dresde?
El extranjero permaneció mudo.