El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo —Este sendero está cubierto de grava, como pueden ver —dijo—. El hombre tiene que haber pasado por allà para ir al pabellón, pues no se encuentra la huella de sus pasos en la tierra blanda durante el viaje de ida. Ese hombre no tiene alas. Anduvo; pero anduvo por la grava, que saltó bajo su zapato sin conservar la huella: en efecto, la grava habrá saltado bajo los pies de muchos más, puesto que el sendero es el camino más directo para ir del pabellón al castillo. En cuanto al bosquecillo, formado por ese tipo de plantas que no mueren durante la mala estación (laureles y evónimos), proporcionó al asesino un refugio suficiente para esperar el momento oportuno de dirigirse hacia el pabellón. Escondido en este bosquecillo, el hombre vio salir al señor y a la señorita Stangerson y luego al tÃo Jacques. Hay grava extendida hasta la ventana —o casi— del vestÃbulo. Una huella de los pasos del hombre paralela a la pared, huella que advertÃamos hace un rato y que yo habÃa visto ya, prueba que «él» no tuvo más que dar una zancada para encontrarse frente a la ventana del vestÃbulo que el tÃo Jacques habÃa dejado abierta. El hombre se subió entonces apoyándose en las manos y penetró en el vestÃbulo.
—Después de todo, es muy posible —dije.