El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo —Pero, en fin —prosiguió—, ¡a veces es criminal no razonar a tiro hecho, cuando se puede!… Si no razono como lo estoy haciendo con esta grava, ¡tendré que razonar con un globo! Querido amigo, la ciencia de la aerostática dirigible no está todavÃa lo suficientemente desarrollada como para que pueda hacer entrar en el juego de mis cogitaciones a un asesino caÃdo del cielo. Asà pues, no diga que es posible una cosa, cuando es imposible que sea de otra forma. Sabemos ahora cómo entró el hombre por la ventana y también sabemos en qué momento entró. Entró durante el paseo de las cinco. El hecho de que la doncella que acaba de arreglar el «Cuarto Amarillo» esté presente en el laboratorio en el momento en que vuelven del paseo el profesor y su hija a la una y media, nos permite afirmar que a la una y media el asesino no estaba en la habitación debajo de la cama, a no ser que la doncella sea cómplice. ¿Qué piensa usted de ello, señor Darzac?
El señor Darzac movió la cabeza y declaró que estaba seguro de la fidelidad de la doncella de la señorita Stangerson y que era una criada muy honrada y sacrificada.
—Además, a las cinco, el señor Stangerson entró en el cuarto para buscar el sombrero de su hija… —añadió.
—También tenemos eso —dijo Rouletabille.