El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo —La bicicleta explica la desaparición de los pasos toscos del asesino —dije—. El asesino de los pasos toscos subió en la bicicleta… Su cómplice, «el hombre de los pasos elegantes», habÃa venido a esperarle a orillas del estanque con la bicicleta. Se puede suponer que el asesino actuaba por cuenta del hombre de los pasos elegantes.
—¡No! ¡No! —replicó Rouletabille con una extraña sonrisa—. Yo esperaba estos pasos desde el principio del caso. Los tengo y no se los dejo. Son los pasos del asesino.
—Y los otros pasos, los pasos toscos, ¿qué hace con ellos?
—También son los pasos del asesino.
—¿Entonces hay dos asesinos?
—¡No! No hay más que uno y no tuvo cómplice…
—¡Muy bueno! ¡Muy bueno! —gritó desde donde estaba Frédéric Larsan.