El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo Entonces tuve una inspiración. «El asesino se habrá introducido por la ventana —exclamé—. ¡Voy a la ventana!» Y salà del pabellón corriendo como un loco.
Lo malo es que la ventana del «Cuarto Amarillo» da al campo, de forma que la pared del parque que desemboca en el pabellón me impedÃa llegar en seguida a la ventana. Para llegar allÃ, primero habÃa que salir del parque. Corrà por la parte de la reja y, en el camino, me encontré con Bernier y su mujer, los porteros, que acudÃan atraÃdos por las detonaciones y por nuestros gritos. En dos palabras los puse al corriente de la situación; dije al portero que fuera a reunirse en seguida con el señor Stangerson y ordené a su mujer que viniera conmigo para abrirme la reja del parque. Cinco minutos más tarde, la portera y yo estábamos delante de la ventana del «Cuarto Amarillo».