El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo En el momento en que Ãbamos a reemprender el camino hacia el castillo, hubo un gran movimiento a la reja. Un coche llegaba y del castillo venÃan a su encuentro. Rouletabille me indicó un hombre que bajaba de él.
—Es el jefe de la Seguridad; vamos a ver lo que tiene Frédéric Larsan en el cuerpo y si es más listo que los demás…
Detrás del coche del jefe de la Seguridad seguÃan otros tres coches, llenos de reporteros que también hubieran querido entrar en el parque. Pero pusieron a la reja otros dos gendarmes con orden de no dejar pasar. El jefe de la Seguridad calmó su impaciencia, comprometiéndose a facilitar a la prensa aquella misma noche todas las informaciones que le fuera posible, sin perjuicio del curso de la instrucción.