El Misterio del cuarto amarillo

El Misterio del cuarto amarillo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Es imposible. No creo en la complicidad de mis porteros, aunque no entiendo qué podían hacer en el parque a esa hora tardía de la noche. Digo que es imposible porque la mujer del portero llevaba la lámpara y no se movió del umbral del cuarto; porque yo, una vez derribada la puerta, me arrodillé cerca del cuerpo de mi hija, ¡y porque era imposible que alguien entrara o saliera de este cuarto por la puerta sin pasar sobre el cuerpo de mi hija y sin derribarme a mí! Es imposible, porque el tío Jacques y el portero no tuvieron más que echar una ojeada al cuarto y debajo de la cama, como yo lo hice al entrar, para ver que ya no había nadie en el cuarto, a excepción de mi hija agonizando.

—¿Qué piensa usted, señor Darzac, usted que no ha dicho nada todavía?

El señor Darzac respondió que no pensaba nada.

—¿Y usted, señor jefe de la Seguridad?

Hasta entonces el señor Dax, el jefe de la Seguridad, únicamente había escuchado y examinado los lugares. Por fin, se dignó despegar los labios:

—Mientras se encuentra al criminal habría que descubrir el móvil del crimen. Ello nos haría avanzar un poco más —dijo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker