El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo —En cuanto he visto la señal del paquete al lado de la huella de las suelas, no he dudado del robo —prosiguió el señor Rouletabille—. El ladrón no vino con un paquete… Hizo aquà el paquete con los objetos robados, sin duda, y los depositó en este rincón, con el designio de recogerlo en el momento de huir; dejó también sus pesados zapatos, al lado del paquete, pues, fÃjense, ninguna huella de pasos conduce a estos zapatos y las suelas están una al lado de otra, como suelas en reposo y vacÃas de los pies. De esta forma se podrÃa comprender que el asesino, cuando huyó del «Cuarto Amarillo», no dejara ninguna huella de pasos en el laboratorio ni en el vestÃbulo. Después de entrar con los zapatos puestos en el «Cuarto Amarillo», se los quitó, sin duda porque le estorbaban o porque querÃa hacer el menor ruido posible. La señal de su ida por el vestÃbulo y por el laboratorio fue borrada por el fregado subsiguiente del tÃo Jacques, lo que nos lleva a hacer entrar al asesino en el pabellón por la ventana abierta del vestÃbulo cuando se ausentó por primera vez el tÃo Jacques, ¡antes del fregado, que tuvo lugar a las cinco y media!