El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo —¿Se ha fijado en el bastón de Frédéric Larsan? —me preguntó el reportero cuando estuvimos solos—. Es un bastón completamente nuevo… No se lo habÃa visto nunca… Parece tenerlo en gran aprecio… No lo deja nunca… Se dirÃa que tiene miedo de que caiga en manos extrañas… Hasta hoy, nunca he visto a Frédéric Larsan con bastón… ¿Dónde habrá encontrado ese bastón? No es natural que un hombre que nunca lleva bastón no dé un paso sin bastón, al dÃa siguiente del crimen del Glandier… El dÃa de nuestra llegada al castillo, cuando nos vio, guardó su reloj en el bolsillo y cogió del suelo el bastón, gesto al que no di importancia y quizá me equivoqué.
Estábamos ahora fuera del parque; Rouletabille no decÃa nada… Su pensamiento seguramente no habÃa dejado el bastón de Frédéric Larsan. Tuve la prueba de ello cuando, al bajar por la cuesta de Epinay, me dijo:
“—Frédéric Larsan llegó al Glandier antes que yo; empezó su investigación antes que yo; le dio tiempo de enterarse de cosas que yo no sé, y pudo encontrar cosas que yo no sé… ¿Dónde habrá encontrado ese bastón?…
Y añadió: