El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo —¡Ah! ¡Caramba, señor Fred! —decÃa éste—. ¿Desde cuándo tiene usted bastón? ¡Siempre lo he visto pasearse con las manos en los bolsillos!…
—Es un regalo que me hicieron —respondió el policÃa…
—No hace mucho tiempo —insistió Rouletabille…
—No, me lo regalaron en Londres…
—Es verdad, acaba usted de volver de Londres, señor Fred… ¿Puedo ver ese bastón?…
—¡Cómo no!…
Fred pasó el bastón a Rouletabille. Era un bastón de bambú amarillo y curvo, adornado con un anillo de oro.
Rouletabille lo examinaba minuciosamente.
—Pues sà —dijo con expresión guasona—, le han regalado en Londres un bastón de Francia.
—Es posible —dijo Fred imperturbable…
—Lea la marca, aquà en letras minúsculas: «Cassette, 6 bis, Opera…»
—Nosotros mandamos lavar la ropa a Londres —dijo Fred—. Bien pueden los ingleses comprar sus bastones en ParÃs…
Rouletabille devolvió el bastón. Cuando me hubo dejado en mi compartimiento, me dijo:
—¿Se ha quedado con la dirección?