El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo —SÃ, «Cassette, 6 bis, Opera…». Cuente conmigo mañana por la mañana; recibirá una nota.
En efecto, la misma noche yo veÃa al señor Cassette, vendedor de bastones y de paraguas y escribà a mi amigo:
Un hombre, que responde de modo increÃble a las señas del señor Robert Darzac, la misma estatura, ligeramente encorvado, la misma sotabarba, con abrigo color gris beige y sombrero hongo, vino a comprar un bastón igual al que nos interesa la misma tarde del crimen hacia las ocho.
El señor Cassette lleva dos años sin vender un bastón de este tipo. El bastón de Fred es nuevo. Se trata, pues, del que lleva en las manos. Él no lo compró, pues se encontraba entonces en Londres. Como usted, pienso «que lo encontró en algún sitio en torno al señor Robert Darzac…». Pero entonces, si como pretende usted, el asesino estaba en el «Cuarto Amarillo» desde las cinco o incluso desde las seis, como el drama no tuvo lugar hasta las doce de la noche más o menos, la compra de ese bastón proporciona una coartada irrefutable al señor Robert Darzac.