El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo —En absoluto. Robert Darzac, a quien interrogué con dulzura, niega haber comprado aquella noche, ni ninguna otra noche, un bastón en la tienda de Cassette… Sea lo que fuere —dijo Rouletabille—, «yo no jurarÃa nada», pues Robert Darzac tiene tan extraños silencios, que no sabe uno con exactitud qué pensar de lo que dice…
—Para Frédéric Larsan, el bastón tiene que ser un bastón precioso, un bastón de convicción…, pero ¿de qué forma? Porque si nos atenemos a la hora de la compra, no podÃa estar en manos del asesino…