El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo —A Larsan la hora le trae sin cuidado… No tiene por qué adoptar mi sistema, que comienza por introducir al asesino en el «Cuarto Amarillo» entre las cinco y las seis. ¿Qué le impide a él hacerle entrar entre las diez y las once de la noche? Precisamente en aquel momento el señor y la señorita Stangerson, ayudados por el tÃo Jacques, acaban de proceder a un interesante experimento de quÃmica en la parte del laboratorio ocupada por los hornos. Larsan dirá que el asesino se coló detrás de ellos, por más inverosÃmil que parezca… Ya se lo dio a entender al juez de instrucción… Si lo consideramos de cerca, este razonamiento es absurdo, dado que el familiar, si es que hay un familiar, debÃa saber que el profesor pronto abandonarÃa el pabellón; y a él como familiar le iba su seguridad en aplazar sus operaciones para después de esa salida… ¿Por qué iba a arriesgarse a atravesar el laboratorio mientras el profesor seguÃa allÃ? Además, ¿cuándo se habrÃa introducido el familiar en el pabellón?… Hay que elucidar tantos puntos antes de admitir la imaginación de Larsan… Yo, por mi parte, no perderé mi tiempo en ello, pues tengo un sistema irrefutable que no me permite preocuparme de esa imaginación. Unicamente que, como me veo momentáneamente en la obligación de callar y Larsan algunas veces habla…, podrÃa ser que todo acabara por explicarse en contra del señor Darzac…, ¡si yo no estuviera aquÃ! —añadió el joven con orgullo—. En efecto, hay en contra del señor Darzac otros «signos exteriores» mucho más terribles que la historia del bastón, que para mà sigue siendo incomprensible, tanto más incomprensible cuanto que Larsan no se priva de aparecer ante el señor Darzac con ese bastón que habrÃa pertenecido al mismo señor Darzac. Entiendo muchas cosas en el sistema de Larsan, pero todavÃa no entiendo el bastón.