El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo —SÃ, pero no se le puede sacar nada… Responde con gruñidos, se encoge de hombros y se va. Vive normalmente en el primer piso de la torre del homenaje, una vasta pieza que servÃa antaño de oratorio. Vive como un oso, no sale más que con su escopeta. Sólo con las chicas es amable. So pretexto de correr tras los cazadores furtivos, por la noche se levanta de la cama a menudo; pero sospecho que tiene citas galantes. La doncella de la señorita Stangerson, Sylvie, es su amante. Actualmente, está muy enamorado de la mujer del tÃo Mathieu, el ventero; pero el tÃo Mathieu vigila de cerca a su esposa, y creo que la casi imposibilidad en que se encuentra el «hombre verde» para acercarse a la señora Mathieu lo hace aún más sombrÃo y taciturno. Es un buen mozo, cuidadoso de su persona, casi elegante… Las mujeres están locas por él en cuatro leguas a la redonda.
Después de pasar la torre del homenaje, que se encuentra en el extremo del ala izquierda, pasamos a la parte de atrás del castillo. Rouletabille, indicándome una ventana, que reconocà por ser unas de las que dan a los aposentos de la señorita, me dijo:
—Si llega a pasar por aquà hace dos noches, a la una de la madrugada, habrÃa visto a un servidor subido en una escalera dispuesto a entrar en el castillo por esa ventana.