El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo Y quiso precipitarse a la puerta; pero estaba completamente aturdido y rodó contra la pared. Yo estaba ya en la galería empuñando el revólver, corriendo como un loco por la parte de la habitación de la señorita Stangerson. En el momento en que llegaba a la intersección del recodo de la galería con la galería recta, vi a un individuo que huía de los aposentos de la señorita Stangerson y que de unos saltos alcanzó el descansillo.
No fui dueño de mi acto: disparé…