El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo En ese momento, del fondo del «público de pie», se elevó una voz juvenil. En medio del estupor de todos, dijo:
—Estoy de acuerdo con Frédéric Larsan en lo que respecta a la cuchillada en el corazón. ¡Pero no estoy de acuerdo con él «en la manera como el asesino huyó del extremo del patio»!
Todo el mundo se volvió; los ujieres se precipitaron ordenando silencio. El presidente preguntó con irritación quién había levantado la voz y ordenó la expulsión inmediata del intruso; pero volvió a oírse la misma voz clara que gritaba:
—¡Soy yo, señor presidente, soy yo, Joseph Rouletabille!