El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo —Asà que estamos de acuerdo en lo que respecta a la cuchillada en el corazón que dio al guarda el asesino de la señorita Stangerson; pero, puesto que no estamos de acuerdo en la cuestión de la huida del asesino «en el extremo del patio», serÃa curioso saber cómo explica el señor Rouletabille esa huida.
—¡Evidentemente —dijo mi amigo— serÃa curioso!
Toda la sala rompió a reÃr otra vez. El presidente declaró en seguida que, si volvÃa a repetirse un hecho semejante, no dudarÃa en cumplir su amenaza de hacer despejar la sala.
—Realmente —terminó el presidente—, no veo lo que puede hacer reÃr en un caso como éste.
—¡Yo tampoco! —dijo Rouletabille.
Delante de mà hubo quien se hundió el pañuelo en la boca para no prorrumpir en carcajadas…
—Vamos, joven —dijo el presidente—, ya ha oÃdo usted lo que acaba de decir el señor Frédéric Larsan. Según usted, ¿cómo huyó el asesino del «extremo del patio»?
* * *
Rouletabille miró a la señora Mathieu, que le sonrió tristemente.
—Puesto que la señora Mathieu —dijo— ha tenido a bien confesar todo el interés que sentÃa por el guarda…