El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo —¡La muy zorra! —gritó el tÃo Mathieu.
—¡Llévense al tÃo Mathieu! —ordenó el presidente.
Se llevaron al tÃo Mathieu.
Rouletabille prosiguió:
—… Puesto que ha hecho esa confesión, ya puedo decirle que ella tenÃa con frecuencia conversaciones con el guarda por la noche, en el primer piso de la torre, en una habitación que fue oratorio en otras épocas. Estas conversaciones fueron frecuentes sobre todo en los últimos tiempos, cuando el tÃo Mathieu estaba clavado en el lecho por sus reúmas.