El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo —SÃ, señor presidente —respondió ella—. Es como para creer que el señor Rouletabille estaba detrás de nosotros.
—¿Asà que vio usted huir al asesino hasta el extremo del ala derecha?
—SÃ, como también vi llevar, un minuto más tarde, el cadáver del guarda.
—¿Y qué fue del asesino? Usted se quedó sola en el patio, y es natural que usted lo hubiera visto entonces… Él ignoraba su presencia, y para él era el momento de escaparse…
—No vi nada, señor presidente —gimió la señora Mathieu—. En ese momento la noche se habÃa puesto muy oscura.
—Entonces —dijo el presidente— será el señor Rouletabille quien nos explicará cómo huyó el asesino.
—¡Evidentemente! —replicó en seguida el joven con tal seguridad, que el presidente mismo no pudo evitar una sonrisa…
Y Rouletabille prosiguió: