El Misterio del cuarto amarillo

El Misterio del cuarto amarillo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Era imposible que el asesino pudiera huir normalmente del extremo del patio en que había entrado sin que nosotros lo viéramos! ¡Si no lo hubiéramos visto, lo habríamos tocado! Es un cachito de patio de nada y menos, un cuadrado rodeado de fosos y de altas verjas. ¡El asesino habría tenido que andar por encima de nosotros o nosotros por encima de él! ¡Ese cuadrado estaba materialmente cerrado por los fosos, las verjas y por nosotros mismos, casi tanto como el «Cuarto Amarillo»!

—¡Pues díganos entonces, ya que el hombre entró en ese cuadrado, díganos entonces cómo es que no lo encontraron!… ¡Hace ya media hora que no estoy preguntándole más que eso!…

Rouletabille sacó otra vez el reloj que rellenaba el bolsillo de su chaleco, le echó una mirada tranquila y dijo:

—Señor presidente, todavía puede usted preguntármelo durante tres horas y media; sobre ese punto no podré responderle hasta las seis y media.

Esta vez los murmullos no fueron hostiles ni decepcionados. La gente empezaba a tener confianza en Rouletabille. «Se fiaban de él». Y se divertían con esa pretensión de fijar una hora al presidente como si fijara una cita a un compañero.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker