El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo —Pero bueno, ¿qué misterio es ese que hace que la señorita Stangerson, a quien intentan asesinar, encubra semejante crimen a su padre?
—Eso señor —dijo Rouletabille—, yo no lo sé…, eso no es cosa mÃa…
El presidente volvió a intentarlo con Robert Darzac:
—¿Sigue usted negándose a decirnos cómo empleó su tiempo mientras «alguien» atentaba contra la vida de la señorita Stangerson?
—No puedo decirle nada, señor…
El presidente imploró con la mirada una explicación de Rouletabille.
—Podemos pensar, señor presidente, que las ausencias del señor Robert Darzac estaban estrechamente ligadas con el secreto de la señorita Stangerson… ¡También el señor Darzac se cree obligado a guardar silencio!… ImagÃnese que Larsan, que en el momento de sus tres tentativas lo ha puesto todo en marcha para desviar las sospechas hacia el señor Darzac, citase al señor Darzac, justamente esas tres veces, en un lugar comprometedor, y lo citase para tratar del misterio… El señor Darzac se dejará condenar antes que confesar nada, antes que explicar nada que roce el misterio de la señorita Stangerson. ¡Larsan es lo suficientemente listo para haber hecho también esa «combinación»!